Una resolución de expulsión de un estudiante de 5to grado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granma (UDG), Jose Alberto Meniet Hernandez, reconoce oficialmente que se filtran los mensajes privados de los cubanos en el entorno universitario, y que en base a ésto se expulsa a estudiantes de la Universidad.

Informes de expulsión

El informe oficial de la Oficina de Seguridad de Redes Informáticas (OSRI), y posteriormente de forma idéntica el Informe de Resolución de Expulsión por parte la Rectora de la Universidad, y después por parte del Ministro de Educación del Gobierno de Cuba, en dos versiones distintas, selladas y firmadas, versa:

"...en ocasión de realizarse un análisis a los logs del servidor de navegación y correo de la UDG, en fecha 27 de de septiembre del propio año, hubo de ser detectado un flujo informativo proveniente de la cuenta electrónica sdasilvag@udg.co.cu, perteneciente a un docente de la institución y que fuera utilizada por el estudiante en cuestión bajo la autorización de éste. Dicho flujo informativo resulto llamativo debido al dominio utilizado en sus envíos de mensajería reiterada. Mediante el filtraje de palabras claves se pudo apreciar que la mensajería cursada por esta cuenta versaba sobre actos, conductas y posiciones ideológicas contrarias a los valores de un estudiante universitario y de un joven cubano formado por el sistema nacional de educación. Se determinó en los correos el empleo de frases agresivas a la institución, al sistema socio-económico instaurado en la sociedad; así como transgresiones a las normas de convivencia social..."

"...POR CUANTO: Mediante la resolución No. 369 de fecha 4 de Diciembre de 2013 dictada por la Rectora de la Universidad de Granma se dispuso la SEPARACIÓN INDEFINIDA DEL SISTEMA DE EDUCACIÓN SUPERIOR al estudiante José Alberto Miniet Hernández, de 5to año de la carrera Licenciatura de Derecho..."

"...Firmado: Rodolfo Alarcón Ortíz, Ministro de Educación Superior...."

Es una absoluta declaración de culpabilidad por parte de la Oficina de Seguridad de Redes Informáticas (OSRI), del Ministerio de Educación, del Ministro de Educación, y del Gobierno de Cuba, de hechos que son constitutivos de delito en cualquier país del mundo democrático, pero más aún CUANDO EL MENSAJE DEFINIDO COMO CAUSA ESTABA ENVIADO A UNA CUENTA PERSONAL CONCRETA DE UN AMIGO DEL ESTUDIANTE EN SUECIA.

A continuación, acompañamos la documental del caso:

Resolución Ministerial página 1

Resolución Ministerial página 1

 

Resolución Ministerial página 1 - Detalle de inicio

Resolución Ministerial página 1 – Detalle de inicio

Resolución Ministerial página 1 - Detalle de fin de página

Resolución Ministerial página 1 – Detalle de fin de página

Resolución Ministerial página 2

Resolución Ministerial página 2

DNI Jose Alberto Meniet Hernandez

DNI Jose Alberto Meniet Hernandez

Resolución Ministerio de Educación página 1

Resolución de la Rectora – Ministerio de Educación página 1

Resolución Ministerio de Educación página 2

Resolución de la Rectora – Ministerio de Educación página 2

El estudiante remitía a este medio el siguiente escrito:

Universidad ¿Para Quien?

Por José Alberto Miniet Hernández.

Mi nombre es José Alberto Miniet Hernández, tengo 24 años de edad, y era estudiante del quinto año de Licenciatura en Derecho  de la Universidad de Granma (UDG) hasta hace aproximadamente cinco meses. La que a continuación se narra, no es solamente mi historia, es la historia de la universidad cubana en los últimos 50 años. Aunque por desgracia lo que se describe  carece en lo absoluto de novedad me creo en el derecho, por la indignación que me desgarra las vísceras, de hacerlos sabedores  de este episodio, otro más, de al parecer, y dolorosamente, esta historia sin fin.

Quien que haya cursado estudios superiores en Cuba durante la “revolución” esta lamentable y fascistoide frase, “la universidad es para revolucionarios”, no le lastimo los oídos y la dignidad,  pues sobre mi se hizo hecho y sentencia. Resulta que quien escribe fue sancionado por la rectora de la UDG, el 5 de diciembre del finalizado año, a separación indefinida de la Educación Superior, ¿Por qué?, pues por no acatar la sumisión ideológica que el régimen exige.

El 23 de octubre del 2013 la autoridad que me sancionó conoció mediante denuncia emitida por el Ingeniero Omar Prado Martínez, especialista general de la Oficina de Seguridad de Redes Informáticas (OSRI), de los hechos que se me imputaron, la denuncia literalmente rezaba, “…cuando en ocasión de realizarse un análisis a los logs del servidor de navegación y correo de la UDG, en fecha 27 de de septiembre del propio año, hubo de ser detectado un flujo informativo proveniente de la cuenta electrónica sdasilvag@udg.co.cu, perteneciente a un docente de la institución y que fuera utilizada por el estudiante en cuestión bajo la autorización de este. Dicho flujo informativo resulto llamativo debido al dominio utilizado en sus envíos de mensajería reiterada. Mediante el filtraje de palabras claves se pudo apreciar que la mensajería cursada por esta cuenta versaba sobre actos, conductas y posiciones ideológicas contrarias a los valores de un estudiante universitario y de un joven cubano formado por el sistema nacional de educación. Se determinó en los correos el empleo de frases agresivas a la institución, al sistema socio-económico instaurado en la sociedad; así como transgresiones a las normas de convivencia social y jurídica”.

Con leer ese barbarismo basta para formarse la convicción necesaria sobre la intolerancia política que supervive y supervivirá, porque ese es un mal congénito de los regimenes dictatoriales y totalitarios como el nuestro, no digo en la sociedad porque sería una media mentira pero sí en los funcionarios de cualquier nivel que la dirigen. No obstante les comento que los referidos correos fueron dirigidos ciertamente por mi a un buen amigo, y nótese el singular, residente desde hace un tiempo en el extranjero. En que consistieron la frases agresivas? sencillo, en relatarle al amigo cotidianidades e ideas del tipo que laceran los adulados oídos de los “grandes señores” de nuestro país, por ejemplo el insondable precarismo en el que vive gran parte de los habitantes de este país, la escasísima calidad de la educación en Cuba y particularmente de mi carrera en la UDG, aquí me detengo, la carrera universitaria de “Licenciatura en Derecho” en Cuba ha sido objeto, posiblemente como ninguna otra, de la más severa politización, al punto de quedar convertida en un bodrio ideológicamente partidista amputada en las más de sus esencias, las causas de este fenómeno son más que obvias, súmese a esto, al menos en la UDG, la pésima preparación de buena parte de los docentes y ¿qué obtendrá?, la respuesta fue otra de mis frases “agresivas”.

Sin embargo, no fueron las anteriores las que más “perjudicaron” mi prestigio y moral ante los omnipotentes, para nada, fue el relato de un film, del cual no recuerdo el nombre, lo que desato los monstruos de la sinrazón, dicho film, documentado en la realidad,  narra las peripecias de un grupo de exploradores que se empeñan en cruzar el pacifico en balsas artesanales y finalmente lo consiguen. Como buen cubano, es decir bromista con sus circunstancias, le referí al amigo que si ellos navegaron por más de 5 mil km en esos artefactos, 90 millas no serian muy complejas y que por favor me hiciera llegar el repelente de tiburones para emprender la tarea, ¿risible verdad? el chiste de acuerdo a la interpretación que hizo la seguridad del estado fue tomado como un posible intento de salida ilegal del país, más risible aun.

Decirles que el supuesto, y a todas luces falso, plan de salida ilegal del país provocó investigaciones con el rigor acostumbrado a los gendarmes que sustentan coactivamente lo que lógicamente no se sostiene.

El 5 de diciembre del 2013 me notificaron la  resolución rectoral 369 de la UDG, que me separaba indefinidamente del sistema por; cometer un acto manifiestamente contrario al proceso revolucionario y no poseer el prestigio y la moral necesaria para permanecer en la educación superior. Recurrí la medida ante el ministro, -en vano pensé yo, pero no mis padres y algunos amigos- la respuesta del ministro fue como imaginaba, denegatoria a mi recurso y ratificatoria en pleno de la resolución rectoral. Para fundamentar la apelación y proponer como elemento probatorio de descargo realicé una encuesta dentro del centro de altos estudios, en ella preguntaba a estudiantes y profesores si consideraban que yo poseía el prestigio y la moral indispensable para permanecer en el centro de estudios. La respuesta fue masiva recogí cerca de 500 firmas en poco menos de 2 horas, entre ellas, la de los dirigentes de la FEU a todos los niveles, dígase brigada, facultad, universidad y hasta la del presidente provincial de esa organización estudiantil. Aun conservo fotos de las listas de firmas.

Por si alguien no lo sabe, las carreras de Derecho y Periodismo en Cuba reciben una atención especial del Consejo de Estado y sus órganos de control. Puedo asegurar aunque me resulte imposible probar, al menos por ahora, que la seguridad del estado hace más de 2 años me tiene un expediente abierto -como normalmente se dice- esto me lo reveló  una fuente que por su seguridad no puedo nombrar. Sepan además, que en  mi trayecto por la universidad en más de una ocasión, y en cuanta instancia pude, no me prive de emitir criterios frontalmente reñidos con el ideal absolutista, supongo que esos criterios  fueron la causa de mi ingreso a las listas “negras” de los órganos de represión cubanos, consecuentemente asumo que lo de los mensajes electrónicos fue un burdo disfraz, una apócrifa justificación para evitar mi inminente graduación.

Entonces hipotéticos lectores, ¿para quien es la universidad, la libertad, la democracia, los más básicos derechos humanos, la dignidad,  el respeto a la condición humana, (………) en Cuba?

No para los cubanos seguramente.