Acuérdense de los presos políticos

Nelva Ismarays Ortega Tamayo

Por Nelva Ismarays Ortega Tamayo. UNPACU. 31 de enero de 2019.

Tengo veintisiete años de edad y para mí el presidio político en Cuba,  hasta hace solo unos meses, era solo el de José Martí y el de Fidel Castro y sus compañeros de los asaltos a los cuarteles ¨Moncada¨ y ¨Carlos Manuel de Céspedes¨. Así me lo enseñaron en las escuelas de Gobierno unipartidista que desde mucho antes de yo nacer, ya era el amo del destino de toda una nación.

Hace dos años y medio llegué, como médico de familia, al reparto Altamira, en la ciudad de Santiago de Cuba. Mi primera experiencia fue traumática, tenía que atender a unos opositores pacíficos que se encontraban en huelga de hambre protestando contra los constantes allanamientos y robos que contra ellos protagonizan los agentes del Departamento de la Seguridad del Estado cubano (DSE), la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y otro órganos al servicio del Partido Comunista Cubano (PCC). Los visitaba y atendía con la mayor profesionalidad, pero debido al adoctrinamiento que desde niña había recibido, los veía como personas equivocadas. Esto me lo recalcaba una y otra vez un oficial de la Seguridad del Estado, quien quería saber diariamente cual era el estado de los huelguistas y a la vez me pedía que los convenciera de que abandonaran su protesta.

Unos meses después conocí al líder principal de aquellos huelguistas. En la medida en que lo fui tratando,  me hablaba de falta de derechos y libertades, de abusos, de presos políticos, de torturas en las prisiones, de una nueva Cuba libre, justa y próspera. Yo no quería ni oírle mencionar aquellas cosas, luego comprendí que a la mayoría le pasa, es el síndrome de indefensión aprendida, es el miedo que nos siembran y abonan desde que nacemos.

Militaba yo en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y sentía que era mi deber refutar todo cuanto se dijera contra la “Revolución”. Pero los argumentos de José Daniel Ferrer, Coordinador General de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) eran demasiados fuertes y poco a poco me ayudaron a comprender que estaba del lado equivocado. Fui comprendiendo que como a millones de jóvenes, el Gobierno cubano me había engañado y que no era más que un dócil instrumento en sus manos. Conocí de derechos humanos, democracia, luchas no-violentas, presos políticos y otras muchas cosas que ni siquiera imaginaba. Toda mi vida la había dedicado a los estudios, a hacerme médica y a ayudar a mi madre y abuela.

Supe que nunca en la historia de Cuba habían existido tantos presos políticos como los que hemos tenido con el sistema actual. Miles de cubanos encarcelados y torturados por defender la libertad y la democracia. Supe que durante los últimos años, han mantenido en condiciones infrahumanas a decenas de  opositores pacíficos en sus cárceles, con la intención de castigarles por su activismo y a la vez asustar a otros opositores y al pueblo en general.

En los últimos doce meses comprendí por qué tanto temor y tanta apatía en un pueblo que vive sin derechos y en la más profunda miseria. La prisión con sus horrores, resulta un efectivo instrumento de dominación. Pero también conocí del coraje, la abnegación y el patriotismo de cubanos y cubanas que no se han doblegado y que han mantenido en alto el espíritu de lucha. Aprendí a respetar y a querer a esos hombres y mujeres de los que anteriormente pensaba otra cosa.

Hoy comprendo mejor las palabras de Martí: “el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás” Hoy me solidarizo con quienes sufren prisión por querer una Cuba con todos y para el bien de todos. Hoy comprendo mejor ese pasaje bíblico que reza: “Acuérdense de los presos, como si también ustedes estuvieran presos con ellos. Piensen en los que han sido maltratados, ya que ustedes también pueden pasar por lo mismo”. Hoy soy activista y médico al servicio de los que luchan por la libertad. Mañana también puedo ser prisionera política.

Información publicada por Nelva Ismarays Ortega Tamayo en https://cubatecuenta.com/?p=2971

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