El fin de Mais Médicos para los profesionales cubanos. Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.

Mais Médicos

Santa Cruz de Tenerife. España.- El suceso del momento en Cuba, la mayor de las Antillas, y por desgracia, la isla en la que perdura un régimen comunista, totalitario y expansionista por casi sesenta años, es el retorno de un numeroso grupo de médicos procedentes de Brasil; esta vez no con las “banderas victoriosas” del triunfo por la “misión” cumplida, sino como parte de una estrategia del sistema cubano para confrontar a Jair Bolsonaro, el nuevo mandatario de Brasil, electo recientemente de manera democrática por su pueblo.

¿Qué decir sobre el asunto –toda vez que ya se ha abordado demasiado el álgido tema referente a la salida de Cuba del programa Mais Medicos– sin ser reiterativo y tratando de ofrecer a los lectores una visión diferente de algo que desde hace alrededor de una semana es motivo de noticias, referencias, análisis y especulaciones en numerosos medios del mundo?

Lo primero es precisar la cifra aproximada de galenos cubanos que se espera puedan regresar (mejor sería decir ser regresados, por cuanto se trata de un retorno forzado y en desacuerdo con los profesionales, aun cuando en las entrevistas de los medios oficialistas de Cuba dan sus muestras de apoyo a la decisión del gobierno) a Cuba. Luego de haber consultado más de una treintena de escritos sobre el tema sostengo como hipótesis que con frecuencia unos autores han copiado de otros, y lamentablemente no lo han hecho bien, lo que conduce a un sesgo inicial capaz de distorsionar la realidad.

Por otra parte, desde los convulsos días la campaña presidencial brasileña la comunidad internacional se proyectó de manera despiadada contra el representante del Partido Social Liberal, algo que se ha mantenido luego de su triunfo el pasado 28 de octubre. Hay demasiadas miradas enfocadas en el accionar del nuevo mandatario y en el futuro de Brasil, casi todas desde la distancia, y muchas veces sin conocimiento de causa toda vez que resultan ser desconocedores de la contextualidad de una nación necesitada de cambios con carácter urgente dada la maléfica influencia de sus anteriores presidentes, Lula da Silva y Dilma Rousseff, ambos representantes de la izquierda regional.

En el periódico digital español Público apareció hace solo unos días en un artículo titulado: Cuba retirará 11.400 médicos de Brasil tras las amenazas de Bolsonaro, una desorbitante cifra de médicos que no coincide con el resto de las referencias consultadas sobre el tema: “La isla tomó la decisión de retornar a los más de 11.000 médicos cubanos que trabajan actualmente en Brasil después de que Bolsonaro cuestionara la preparación de los especialistas, condicionara su estancia en el programa a la reválida del título e impusiera como única vía la contratación individual”.

La primera inconsistencia resulta de la diferencia abismal entre la cifra del titular y la que luego se maneja. Se puede expresar más de 11.000 cuando se trata de una cifra que no supera significativamente al número expresado, pero tratándose de 400 galenos por encima de los 11.000 es inadmisible. No obstante, lo más importante no es esta diferencia numérica, sino tratar de descifrar de donde obtuvieron este dato que no guarda relación alguna con el número aproximado de los profesionales que regresarán a la isla.
Recordemos que la totalidad de especialistas que participan del proyecto Mais Medicos es de 18.240, lo que incluye a los de otras nacionalidades que intervienen como cooperantes en 4.058 municipios del país, cifra que tampoco se corresponde con el dato publicado. De la totalidad solo se encuentran en territorio brasileño 8.400 médicos cubanos que ofrecen sus servicios en 2.885 ciudades, y no 11.400 como se ha afirmado en dicho artículo. Otra referencia precisa que Cuba retirará de Brasil a 20.000 médicos, cifra que supera a la totalidad de médicos del programa, incluyendo los de otras nacionalidades, de ahí que resulte más disparatado aún.

Una vez precisado este aspecto, considero que, en segundo lugar hemos de abordar los motivos por los que el régimen de La Habana ha determinado proceder a la retirada de sus médicos. Las versiones que se han tratado de ofrecer son tan variadas que llegar a un consenso nos llevaría un tiempo enorme, y no suelo repetir lo que ya otros han expresado, exceptuando algunas opiniones que por su profundidad analítica merecen ser retomadas como referencias, algo que ocurre con poca frecuencia dada la superficialidad con que se asumen temas por algunos que, sin ser conocedores de un asunto, se lanzan a hacer supuestos análisis que aportan muy poco a la comprensión de un fenómeno de tanta trascendencia social y política, como es el caso del tema que nos ocupa.

No creo que al gobierno cubano le preocupe en lo más mínimo la supuesta inseguridad a la que se enfrentarán sus galenos a partir del establecimiento de un gobierno de derecha que posiblemente rompa relaciones diplomáticas con Cuba. Si en realidad existiera un interés por la preservación de la integridad de los médicos cubanos no los lanzarían hacia los sitios más remotos del continente en condiciones infrahumanas (sitios inaccesibles y zonas selváticas de la amazonía brasilera).

Téngase en cuenta la muerte repentina de varios profesionales en un brevísimo período de tiempo, cuyas causas de defunción, excepto los dos accidentados, no están esclarecidas, y tal vez fueran perfectamente curables de haber sido atendidos con un mínimo de rapidez y de condiciones –lo que falta en los intrincados sitios donde ejercen como esclavos, algo que ha sido reconocido por el presidente de la Asociación Médica Brasileña, quien se refirió a la carencia de una infraestructura a pesar de haber personal sanitario–, y esto merece una investigación legal con seriedad y no un rotundo silencio por parte de la dictadura cubana.

Al corrupto régimen cubano solo le interesa lo que pueden extraer de otras naciones a expensas del trabajo de sus profesionales, a los que solo se le ofrece entre un 25 o 30% del salario devengado. Esto significa que el 75% del salario recibido por los médicos de Cuba va a parar a las inescrupulosas manos de los gobernantes del régimen de La Habana –a pesar de que la alta cúpula de la isla lo niega, argumentando que es utilizado en funciones sociales y programas de desarrollo económico–, los que además mantienen una estricta vigilancia y control exclusivo de todo el personal médico ante los constantes intentos de abandonar las denominadas misiones médicas e instalarse de manera definitiva en Brasil (miles se han unido en matrimonio con nacionales para poder establecerse en Brasil), o desde allí pasar a otros países, principalmente hacia Estados Unidos (alrededor de 1,400 lograron salir hacia este país con visa norteamericana).

De modo que, ante los planteamientos de Jair Bolsonaro –y no las amenazas como se maneja por un numeroso grupo de medios de prensa– acerca de la crítica situación en condiciones de esclavitud de los médicos cubanos, la posibilidad de que puedan permanecer en Brasil, pero recibiendo la totalidad de su salario, y pudiendo traer a sus familias de manera definitiva, a las autoridades cubanas no les ha quedado otra alternativa que retirar a sus profesionales de las llamadas misiones médicas, aun cuando miles de personas que viven en la pobreza, la marginalidad y el aislamiento quedarán sin atención médica; por cuanto, a pesar de la convocatoria hecha por los directivos sanitarios de Brasil para tratar de suplir las plazas vacantes de los miles de médicos cubanos, no será posible completar el enorme vacío que dejan los integrantes de Mais Medicos.

Mientras en Cuba se acude una vez más a la obsoleta retórica matizada por los estigmas aberrantes del socialismo de los soviets, en la que no faltan los gastados términos de abnegación, sacrificio, baluartes, ejército de batas blancas, altruismo, o cualquier otra cosa estrafalaria y fuera de contexto, en Brasil, la Asociación Médica Brasileña (AMB) considera que la salida de Cuba del programa Mais Medicos, tiene “cuño de revancha” y supone un “boicot” al Gobierno del presidente electo, Jair Bolsonaro.

Lincoln Lopes Ferreira, presidente de la AMB, declaró: “Un gobierno extranjero (refiriéndose al cubano), con cuño de revancha, retira a sus médicos, sin tener en consideración sus compromisos éticos y morales y hasta humanísticos”, lo que considero de extraordinaria importancia toda vez que un nacional declara abiertamente – independientemente de su posición política y orientación ideológica– la realidad del asunto al insistir en el olvido del compromiso humanístico, ese del que tanto el régimen cubano se empeña en promover a modo de carta de presentación ante el mundo, y que no es más que parte de una estrategia expansionista con la intención de llevar el comunismo a todas partes, amén de subsistir en lo económico a partir de la entrada de la mayor parte del salario de sus médicos.

Pero el presidente de la Sociedad Médica no solo desacreditó al régimen cubano en este sentido, sino que hizo un juicio crítico acerca de la persecución de las autoridades cubanas a sus profesionales: “Tenían la localización de los médicos cubanos controlada, las relaciones personales controladas, controlaban el viaje de sus familiares. Eso representaba una aberración y atentaba contra la soberanía nacional”.

Téngase en cuenta que en Cuba el 100% de su población es controlada por un vasto sistema de estricta vigilancia que incluye a miles de oficiales, agentes encubiertos y agentes informantes, y esto adquiere dimensiones inusitadas en las llamadas misiones internacionalistas (actualmente colaboraciones médicas) ante la tentativa de los profesionales de quedarse en el país donde colaboran, lo que presupone el abandono de la “misión”, o intentar salir del país donde se trabaja rumbo a otras naciones, principalmente hacia Estados Unidos, aunque se puede encontrar a médicos cubanos en todas partes del mundo.

De modo que no solo Jair Bolsonaro ha sido capaz de desacreditar a la dictadura castrista con sus firmes propuestas, sino que el Dr. Lincoln Lopes Ferreira, ha dado justo en el eje del asunto, esto es, el sistema coercitivo y represivo a que son sometidos los llamados internacionalistas de Cuba, lo que refuerza la hipótesis de Bolsonaro respecto a las condiciones de esclavitud en que se desempeñan los integrantes cubanos del programa Mais Médicos.

Finalmente quiero dejar bien precisado que gracias a Jair Bolsonaro y su agudeza perceptiva para analizar el tema de la situación de los médicos cubanos en Brasil la exportación profesional sanitaria desde la isla se pudiera afectar, por cuanto ya son muchos los países cuyos gobiernos han tomado interés en el álgido asunto de las enormes diferencias entre el salario real devengado y el ínfimo por ciento recibido.

Jair Bolsonaro se convierte de este modo en el primer mandatario a escala internacional capaz de desacreditar al régimen de La Habana, no con amenazas y ataques verbales, o ruptura formal y diplomática de relaciones y convenios, sino con acciones concretas.

La inclusión de los cubanos en Mais Medicos llega a su fin pues el régimen cubano no aceptó las propuestas antiesclavistas del nuevo mandatario, con lo que, olvidando esos preceptos de humanismo, internacionalismo, patriotismo, o cualquier otro ismo propio del caduco lenguaje de los gobernantes de la isla, quedarán sin atención médica miles de hombres pobres que jamás habían visto a un médico. En fin, algo más para el tenebroso karma de los dirigentes cubanos.


                 

 

 

 

 

 

 

 albertorot65@gmail.com

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