El inmovilismo continuado en Cuba

UNPACU (Unión Patriótica de Cuba)

Por Chely, activista de la UNPACU.

La semana pasada en el bodrio Granma, ETECSA, la empresa de comunicaciones que monopoliza ese ramo en el país, publicó un rosario de explicaciones y justificaciones a través de una vicepresidenta. Lejos de reconocer deficiencias y responsabilidades, desgrana una a una las supuestas o reales causas del mal funcionamiento de las comunicaciones en el país, particularmente la telefonía móvil.

Al contrario, los cubanos no creen nada porque saben quién es el culpable.

Acostumbrados a este tipo de ¨no fui yo¨, inherente como la ineficiencia al sistema cubano de gobierno, no podemos pasar por alto el significado dentro del contexto de ¨cambios¨ que dicen han sucedido en Cuba o están por suceder.

La prohibición de los cines 3D, de la venta de ropa traída desde el exterior, el súbito parón de las ventas de automóviles y un largo etcétera de ajustes y desajustes, dan una idea clara de cuál es el carácter del ¨cambio¨. Ese cambio solo transcurre en los medios controlados por el gobierno, medios también monopolio del gobierno unipersonal, un gobierno que precisamente no ha cambiado en más de 50 años y continúa aferrado al poder; esto nos lleva entonces a la causa elemental y primigenia del inmovilismo continuado a pesar de las palabras que se han llevado el viento.

Para que haya cambios en Cuba, lo primero que tiene que cambiarse es el gobierno.

 

La población sigue siendo bombardeada con el añejo discurso de ¨ya estaremos mejor mañana¨ cuando su realidad es totalmente distinta, es un cuesta abajo sempiterno en las condiciones elementales de vida tales como la alimentación, el aseo e higiene, la vivienda y otro extenso etcétera. Siguen mirando los cubanos envejecer la cúpula y regularizarse las esquelas fúnebres en los periódicos, esto último aunque no muy elevado, es la esperanza que los retiene de una sublevación masiva, por ahora.
A nadie le importa, mucho menos a quienes gobiernan, si se pueden llevar algo a la boca los cubanos y suplir demás necesidades básicas. La ausencia de preocupación gubernamental por fenómenos como el pago excesivo del transporte, no implementación de ventas mayoristas para los negociantes privados, el excesivo impuesto calculado por presunción, siempre presumiendo mal del prójimo cabe apuntar, excluir a los cubanos residentes en la isla de la nueva ley de inversiones y otras molestias, han dado el tiro de gracia al exiguo capital de credibilidad en quien rige el destino del país.
La elección definitiva de la violencia como respuesta a las protestas por el malestar, han venido a sumar otro elemento desfavorable en la percepción de los de ¨arriba¨ por parte de los de ¨abajo¨. Similar al zugzwang ajedrecístico, las movidas llamadas cambio en realidad empeoran la situación derivando a un mayor malestar y descontento.
Se hacen muy visibles la ausencia de motivación para el trabajo y la irritación, irritación que se salda con eventos violentos entre los jóvenes, los más afectados por la ausencia de futuro bajo el sistema. Quienes aún defienden el sistema y alaban a la dirigencia senil, lo hacen por conservar las sobras que deja caer la dictadura de su mesa y el pueblo reconoce en ellos los oportunistas.
Cada día son más y muchos los cubanos que ven en la oposición pacífica pública y organizada el verdadero cambio para nuestro país; la dictadura por otro lado, le es muy difícil continuar llenando las cárceles y calabozos; cada persona privada de su libertad y golpeada, es un adversario abierto del sistema, alguien a quien la ha sucedido la penúltima peor contrariedad de la vida y le importa lo mismo chicha que limoná, como se dice acá.

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