A lo Grande, por José Daniel Ferrer

José Daniel Ferrer - Coordinador General de la UNPACU

Pasar seis meses en una aislada, pequeña, pestilente y fría celda de una horrible prisión castrista, no es cosa de juego. Hostigado todo el tiempo y sin poder leer, sin poder escribir, sin tener con quien conversar; solo acompañado de mosquitos y otros insectos, muchas veces con mucho frio, en calzoncillos y camiseta, el tiempo transcurre de manera muy diferente a como resulta para quienes tienen varias o muchas opciones positivas a lo largo del día. En estas extremas condiciones, un minuto parece una hora, una hora parece un día y un día equivale a un mes amargo e interminable.
Ocupar la mente en cosas positivas y útiles, que te ayuden a evitar enloquecer, es cuestión de vital importancia. Mi fórmula principal para esto es recordar y recitar, o decir en voz alta, versos, fábulas, historias, oraciones, etc, que levanten el ánimo, que fortalezcan el espíritu, que te inviten a luchar y a no rendirte jamás. También me dedicaba a construir versos mentalmente con mensajes para mis hermanos de lucha, para mi familia, para el mundo. Por ejemplo:

Soy de esos soñadores
Que sueñan con mundos sanos
Donde no haya dictadores
Y vivamos como hermanos.

Sueño con que no haya guerra
Ni falte la libertad
Quiero, en toda la tierra,
Justicia y prosperidad.

Con el más cruel aislamiento unido a muchas infames fórmulas represivas, la tiranía no solo buscaba quebrar mi voluntad, sino también evitar que mis mensajes saliesen de aquella tumba sucia y fría donde me habían enterrado en vida:

Por amar a mi nación
Me envió la tiranía
A una tumba sucia y fría
En una horrible prisión.

No temo yo a la prisión
Ni a los tratos inhumanos
La crueldad de los tiranos
No asusta mi corazón.

Fueron muchos los versos, mensajes, ideas, que concebí en esos seis meses de brutal encierro. Los iré compartiendo con mis hermanos de lucha y con los amigos de la causa de la libertad.
La tiranía fracasó de principio a fin. Siempre les dije a mis verdugos: pueden condenarme a cien años de prisión, pueden torturarme todo el tiempo, pueden, incluso, matarme. Pero lo que no podrán jamás es rendirme. Fracasaron en lo de aislarle y mantenerme en la más completa soledad. Mi celda estaba siempre llena de grandes hombres, y mujeres. Tantos me acompañaban, que no sé cómo cabíamos en tan estrecha celda. Me acompañaban siempre Martí, Maceo, Agramonte, Gómez, Céspedes, Boitel, Oswaldo Payá, Laura Poyan, Mario Chanes, Havel, Sajarov, Mandela, Bolívar, Washington y otros muchos. Todos me decían todo el tiempo: No te puedes rendir, tienes que resistir, por la causa de la libertad, por tu pueblo, por tus hermanos de lucha, por tu familia, por tu honor, no te puedes rendir, tienes que resistir.

Por eso, construí mentalmente, lo que sigue. Aquí lo comparto, tal y como lo memoricé en prisión:

A lo grande

Recuerda siempre a los grandes
De Moisés a San Martín.
Rinde homenaje a los grandes
Desde Gandhi a Luther King.

Piensa siempre a lo grande
Nunca te dejes caer.
Lucha también a lo grande
Jamás te dejes vencer.

Vive tu vida a lo grande
Aunque tengas que sufrir.
Muere también a lo grande
Nunca te puedes rendir.

Grande Hatuey,
No se puede olvidar
Prefirió la hoguera
Antes que claudicar.

Grande Maceo,
Con valor luchó
Y su coraje
De ejemplo quedó.

Grande Payá,
El del Proyecto Varela,
Grandes Sajarov,
Havel y Mandela.

Grande Martí,
Y aunque joven murió,
Su excelsa obra
Le inmortalizó.

Grande Zapata,
Siempre será recordado.
Prefirió morir
A vivir humillado.

Grandes Bolívar,
Grande Guaidó.
Grandes nuestras Damas
Te lo aseguro yo.

Grande Walesa
El de Solidaridad.
Grande, todo el que lucha
Por la libertad.

José Daniel Ferrer García
Coordinador General de UNPACU
Promotor de Cuba Decide

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3 thoughts on “A lo Grande, por José Daniel Ferrer

  1. Esto lleva el inmenso valor del testimonio. Lamento hoy en mi país la mayoría te conoce a través de la TV y prensa doctrinarias. Sin embargo, nadie sabe la fuerza de lo oculto cuando sale a la luz. Te invito a tener ánimo y no cejar, y aunque eso es fácil de decir, lo hago a nombre del futuro promisorio de mi país. Hace veinte años firmé el Proyecto Varela y conocí a Paya en un encuentro. También lo considero un grande. ¡Mucha salud y alegría para tí y los tuyos! Un abrazo.

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