Chistes y realidades de Cuba

Un señor miembro del partido es citado a una reunión para hablarle sobre el engaño de su esposa y entre otras cosas, le explican que el partido no puede tener entre sus filas a un tarrú; el señor comienza a explicar que su esposa era el amor de su vida y que le perdonaba el desliz porque la seguía amando y pensaba obviar el incidente; finalmente le expulsan del partido.
Al llegar a su casa, se deja de su mujer, se separa y divorcia; luego de los incidentes, exclama en voz alta regocijado: ¡de que dos grandes m… me he librado de un solo golpe!
Lo anterior es un chiste cubano, pero no se aleja mucho de la realidad actual. Los cubanos que eligieron la nacionalidad española y eran miembros del partido comunista, lo hicieron perdiendo la militancia, expulsados del partido. La inmensa mayoría respiraron aliviados al poder tener una justificación que les eximiera ilesos de un partido cuya membresía responde a intereses muy mundanos, totalmente alejados de los elevados principios que ha dicho tener el partido comunista de Cuba; pertenecer al PCC les reporta facilidad de empleos, incluso de mejores empleos y dificulta quedarse sin trabajos, es como una especie de seguro al portador.

El mecanismo estructurado dentro de la máquina del terror, obliga a priorizar los militantes por sobre ciudadanos comunes y corrientes, sin filiación alguna.

Hoy el sistema está enfrentado a una perestroika irreversible, a la cubana; la economía va de mal en peor, independientemente de la propaganda triunfalista en los medios de comunicación cuyo monopolio detenta el poder. La realidad cotidiana de la ausencia de alimentos básicos, artículos de higiene personal y una sociedad resquebrajada en valores, enfrenta a los cubanos de la isla irremediablemente al causante de sus males.

Por esa misma realidad y desafortunadamente, se puede concluir que la dictadura cubana ha elegido la represión violenta de cualquier manifestación contestataria, venga de donde venga y sea quien sea. Salvo algunos pocos, personas públicas cuya rebelión tendría un costo político de cara a la opinión general, sobre todo la opinión mundial.

En un país que ha visto proliferar las cárceles y cuarteles militares exponencialmente, siempre hay un límite aun para las consecuencias de esa represión. Cada persona que el sistema ha arrollado, se convierte automáticamente en su enemigo, sea velado como la mayoría, o públicamente, en una simiente de rebelión presta a desencadenarse por pequeños sucesos, el polvorín ha quedado al descubierto y cualquier chispa puede desencadenar la revuelta que saque del poder a quienes la estadística demuestra, están próximos a cero en aceptación.

Los mismos integrantes de la cúpula que rodean al dictador, han estado poniendo su ropa a salvo, como lo demuestran las constantes defenestraciones públicas de funcionarios dentro del círculo de poder, otras han conservado el silencio en las noticias, pero son conocidas a pie de calle. Como la condición prevalente es la actitud y no la aptitud, la actitud servil y aduladora en revés de la aptitud por los conocimientos para administrar, sumando la ineficiencia intrínseca del sistema, la inestabilidad en la financiera Venezuela y medidas retomadas que significan remedos de solución, han preparados los ingredientes para el cambio sea cual sea su desarrollo, el desenlace será el mismo, el adiós a las armas y la violencia, la institución de una nueva Cuba que será como imaginamos o no, pero será sin los Castro.

Miembro de la policía política observa un entrenamiento de un gallo de pelea en una céntrica avenida de la Habana.
Miembro de la policía política observa un entrenamiento de un gallo de pelea en una céntrica avenida de la Habana.

 

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