De por qué hay que estar al tanto de todo

Yusmila Reina Ferrera, periodista independiente

Luis Enrique Benítez es un joven santiaguero que militó en la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU. Junto a otros nueve activistas fue encarcelado arbitrariamente a finales del 2012. En prisión le impusieron, como a los demás, todo el rigor que la dictadura Castrista reserva para los presos políticos. Luis Enrique y otro de los 10 detenidos no aguantaron tanta maldad y meses después llegaron a un acuerdo con la policía política por el que quedaron libres, supuestamente bajo fianza. A cambio debían cumplir, como siempre ocurre en tales casos, con cuanto le orientase este órgano encargado de la seguridad de la más infame tiranía que ha conocido el Hemisferio Occidental.

Luis Enrique de inmediato se dedicó a tratar de desanimar a cuantos activistas destacaban por su valor y entrega a la causa. También hacía los mayores esfuerzos para desalentar a los presos políticos que dejó atrás. Esto lo hacía desde el teléfono de Aurora Sancho, agente de la tiranía infiltrada en la oposición, también encargada de desanimar y confundir. La dictadura sabe la importancia que tienen el ímpetu y el desaliento en toda lucha. Sun Tzu dijo: “Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido”.

La dictadura hace grandes esfuerzos para rendir a nuestros presos políticos, constantemente les ofrecen la libertad a cambio de que se separen de la UNPACU y calumnien a sus líderes, pero la mayoría actúa muy diferente a Luis Enrique Benítez. Este fue enviado nuevamente a la prisión de “Aguadores”, cualquiera desinformado, o poco entendido en estas cuestiones, pensaría que hizo algo que no le gustó a la policía política, pero no, no es así; fue enviado a prisión a hacer los mayores esfuerzos para desanimar a nuestros presos.

La dictadura anda desesperada por disminuir el número de presos políticos de UNPACU con la intención de maquillar su monstruoso rostro, pero no quiere liberarlos como héroes que salen muy animados a continuar la lucha, sino como individuos desmoralizados dispuestos a mostrarse obedientes en todo y a cumplir con el guion que les impongan sus verdugos. Por suerte, para nuestra organización y sobre todo para la causa a favor de la democratización de Cuba, la mayoría de nuestros presos políticos mantienen posturas que son ejemplo de coraje y abnegación, dignas de imitar por todo hombre de bien.

El otro activista del grupo de 10 santiagueros encarcelados a finales del 2012, que pactó con la policía política, para no cumplir con las orientaciones de los funcionarios de la dictadura, optó por marcharse a otra provincia. No hemos vuelto a saber de él y nos preocupa, pues los órganos represivos del régimen Castrista acostumbran a acabar de aplastar al que les teme y rehúye. Al que cede le utilizan y cuando ya no les sirve le aplastan. Entendemos que no todos pueden mantenerse firmes ante los perversos métodos de la tiranía, pero sabemos que muchas veces la rendición viene del mal trabajo que la oposición hace para contrarrestar la labor del enemigo.

La UNPACU hace todo cuanto puede también en este campo, según su Secretario Ejecutivo José Daniel Ferrer, “no se debe descuidar nada, ni la vanguardia, ni la retaguardia, ni el estado anímico del último de los activistas, ni las condiciones en que viven sus familiares. Hay que acompañar al hombre en sus penas y alegrías, hay que animar, ser solidario y hospitalario…hay que aconsejar y enseñar con el ejemplo… si queremos democratizar a nuestra querida y sufrida patria…”. De Ahí la importancia de estar al tanto de todo.

Yusmila Reyna Ferrera

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