Derechos del Niño en Cuba ¿Responsabilidad de Padres o del Estado?

UNPACU (Unión Patriótica de Cuba)

Yusmila Reyna Ferrera, periodista independiente, +53 53740544. Cuba.

Foto de niños en el Oriente de Cuba
Foto de niños en el Oriente de Cuba

Si se coincide en que el bienestar del niño es lo más importante, poner en perspectiva hasta qué punto esto ocurre con los menores cubanos en relación con sus derechos fundamentales es esencial. Argumentar cómo el gobierno cubano los viola sistemáticamente al igual que el resto de los valores universales no es difícil partiendo de solo dos: el derecho a la educación y a la salud. Bastaría referir los condicionamientos ideológicos a que se somete al niño y a su familia para tener éxito en la escuela cubana y las pésimas condiciones en que viven una gran parte de infantes, así como la insalubridad medioambiental, que no permiten un desarrollo integral de su personalidad.

A pesar de lo interesante que pudiera resultar el tema, ya son bastantes manejadas estas aristas, por ello sería más provechoso verlo desde la óptica de la responsabilidad social de los padres desde el momento de la concepción y reconocimiento del hijo.

No se trata de cumplir con dicha responsabilidad por las leyes existentes, sino en primer lugar, por el amor que se profesa a ese fruto y en segundo por la responsabilidad con nosotros mismos, por nuestros valores. Pero ¿Hasta qué punto los padres cubanos cumplen con esto? ¿Hasta dónde son conscientes de su rol en el desarrollo y futuro de sus hijos?

Si asumen que dan alimentos y calzado dirían que sí, pero si permiten de forma natural que asistan a un centro escolar con ideas contrarias a sentimientos de amistad, tolerancia, respeto al otro, y en su lugar aprendan a odiar, a ser violentos nos cuestionamos la respuesta.

Si por otro lado, les enseñamos que mienta para ¨no buscarse problemas¨ nosotros mismos ¿no le violamos su derecho a ¨ la libertad de expresión y a compartir sus puntos de vista con otros¨?

Si se cree que no podemos cumplir con el derecho de nuestros niños a esparcirse, jugar, participar en actividades recreativas porque el gobierno no propicia recursos ni espacios asequibles a los ingresos nuestros, y nos conformamos con ello, cada padre se convierte en cómplice de esa violación en tanto no reclame, no denuncie, no luche activamente por un salario decoroso.  Asumir además una ¨misión internacionalista¨ para resolver fuera lo que pudiéramos obtener con nuestro esfuerzo dentro, es también un modo de violarle a nuestros hijos su derecho a una familia, afectándolos psicológicamente y en ocasiones en su rendimiento escolar.

 

 

Dejar solo la educación de nuestros hijos a los maestros y no brindarle todo tipo de información de acuerdo al nivel de instrucción que vayan adquiriendo, limitándose a la que brinda el centro educativo y los medios informativos monopolizados por el gobierno, es limitarle el desarrollo de su pensamiento y conciencia.

Exponerlo a las escuelas o trabajos en el campo sin cuestionar su organización y si tienen edad para ello, significa que como padres no los estamos protegiendo de un descuido, negligencia y contra el trabajo infantil, teniendo en cuenta que en estas etapas al campo se suceden en Cuba, violaciones, maltratos, abuso de poder de los maestros, prostitución, chantajes, peligrosidad en los espacios de trabajo, y desde luego explotación infantil al exponer al niño a trabajos forzosos.

Inducir a los menores a sostener económicamente a la familia es otra conducta violadora de sus derechos contra toda clase de explotación y/o abuso sexual, lamentable muchos padres cubanos caen en esto, amparándose injustificadamente en que la vida está mala.

Si asumimos en fin, una actitud pasiva ante todas estas situaciones a la que nos expone la dictadura bajo la que vivimos sin tratar activamente de cambiarla, les estamos violando todos los derechos anteriores y sobre todo su derecho a la Vida, porque vivir como bien afirma nuestro Himno Nacional vivir en  cadena, en oprobio no es vivir.

Si analizamos estos puntos de vista y otros estaremos en condiciones de, no solo asumir una actitud crítica de lo que hemos hecho como padres hasta ahora, sino de discernir claramente de quién es la responsabilidad primera de que se cumpla con los derechos de nuestros niños, propia o del Estado.

Share:

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.