EEUU asume el derecho a financiar programas pro democracia en Cuba

USAID, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (United States Agency for International Development)

El gobierno de EEUU tiene el derecho a financiar programas pro democracia en Cuba, pero debe asegurar que no sean tan agresivos que puedan terminar afectando a los disidentes y fortaleciendo a los partidarios de línea dura en La Habana, dijeron el lunes analistas y figuras políticas.

“La política de EEUU ha sido por largo tiempo el lograr o apresurar una transición democrática en Cuba”, dijo Carl Meacham, un ex miembro de alto nivel del lado republicano sobre asuntos de América Latina en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos. “Esto es consistente con esa política”.

Meacham se refería a un programa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que la agencia de noticias Associated Press describió el lunes en una información como diseñado para “reclutar a jóvenes cubanos para el activismo anti gubernamental … bajo el disfraz de programas cívicos”.

USAID dijo que el programa se diseñó simplemente para “capacitar a los ciudadanos (cubanos) a hacer frente a una comunidad o problema social, ganar una ‘pequeña victoria’ y, finalmente, darse cuenta de que podían ser los dueños de su propio destino”.

Sin embargo, la información de AP derramó nuevo combustible sobre el prolongado debate acerca de los programas del gobierno de EEUU para Cuba, definidos por USAID como diseñados para promover la democracia en la isla y por el gobierno cubano como intentos para socavar a su sistema comunista.

“Estados Unidos nunca debe disculparse por ayudar a las víctimas de dictaduras brutales en todo el mundo. Al contrario, es emblemático de los mejores momentos de nuestra nación”, escribió Mauricio Claver-Carone, un activista anti Castro en Washington D.C.

“Todos los países hacen esto”, dijo Meacham sobre programa de la USAID, que llevó a cabo del 2009 al 2011 Creative Associates International (CAI), una compañía de Washington D.C. que trabaja bajo un contrato con USAID.

El disidente cubano José Daniel Ferrer dijo que el gobierno de EEUU hace lo correcto al ayudar a los activistas de la oposición y la sociedad civil, porque el gobierno cubano controla todos los aspectos de sus vidas, les niega el derecho a hablar con libertad e incluso los despide de sus trabajos.

Oponerse al gobierno “sería imposible sin la ayuda de naciones democráticas amigas e inclusive la ayuda de la comunidad cubana en el exterior”, quienes pagan por artículos como impresoras, teléfonos celulares y taxis para llegar a encuentros, dijo Ferrer, director de la Unión Patriótica Cubana.

La representante Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Miami, dijo: “Que USAID esté usando medidas para promover la democracia en Cuba no es ningún secreto. Nosotros tenemos que mantener la presión al régimen castrista y seguir apoyando al pueblo cubano, quienes viven bajo opresión cada día”.

En su declaración del lunes, USAID dijo que el Congreso federal “financia los programas de democracia en Cuba para empoderar a los cubanos a que tengan acceso a más información y también fortalecer la sociedad civil … Este trabajo no es secreto, no es clandestino, ni está encubierto”.

Sin embargo, otros analistas alertaron que tales programas pueden ser demasiado agresivos, convertirse en contraproductivos y quizás compliquen aún más el ya duro debate sobre las relaciones EEUU-Cuba.

La publicidad alrededor del programa del CAI puede fortalecer a los miembros de línea dura en La Habana que se oponen a las reformas económicas, y a otros en EEUU que apoyan las sanciones contra Cuba, dijo Meacham, ahora director del programa de las Américas en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Phil Peters, presidente del Centro de Investigaciones de Cuba en un suburbio de Washington y un proponente de aliviar las sanciones estadounidenses contra La Habana, dijo que los esfuerzos de USAID como el programa CAI también pueden incrementar las sospechas del gobierno cubano.

“Este tipo de actividad puede lesionar a personas que tratan de hacer un buen trabajo en Cuba, colocarlos bajo sospecha de que trabajan en un programa político – sin hablar del posible daño a la USAID misma en todo el mundo”, dijo Peters.

Teo Babun, director ejecutivo de EchoCuba, una organización sin fines de lucro de Miami que ha recibido dinero del gobierno de EEUU para ayudar a iglesias en Cuba, dijo que el programa de USAID, según se describió en la información de AP, era demasiado “agresivo” para su gusto.

“Está claro que USAID apoya el desarrollo de programas a favor de la democracia”, dijo Babun. “Pero está equivocado comprometerse con o tratar de introducir programas que sean tan agresivos contra el gobierno (cubano). No podemos apoyar eso”.

Sin embargo, Babun agregó que nunca supo de ningún programa de USAID tan agresivo como el de CAI descrito en la información de AP. “Nunca en ninguna instancia vimos este tipo de programa”, agregó.

La AP, que en abril provocó otra controversia con una información sobre otro programa de USAID previamente desconocido —una plataforma de medios sociales al estilo de Twitter para los cubanos conocida como ZunZuneo— fue criticada por partidarios de los programas.

La declaración del lunes de USAID dijo que el informe incluía un párrafo que describía correctamente al programa, pero “a continuación hacía reclamos sensacionalistas contra los trabajadores de ayuda por apoyar programas de la sociedad civil … Esto es incorrecto”.

“¿Ha objetado AP esfuerzos pro democracia similares en otras sociedades oprimidas como Irán, Belarús y Corea del Norte?” preguntó el representante Mario Díaz Balart, republicano por Miami, en una declaración del lunes.

 

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