En Cuba se siguen tapando los nombres de Celia, Gloria o Cachao

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Paquito D’Rivera. Músico

El artista premiado con nueve premios Grammy inaugura hoy la XIV edición del Festival Jazz en el Lago

Hijo de una encantadora modista de Santiago de Cuba y un habanerísimo padre músico que desde niño le inculcó el amor a las artes y la pasión por la lectura. Paquito D’Rivera nació en Marianao, La Habana el 4 de junio de 1948. De temperamento inquieto y carácter humorístico, el ecléctico saxofonista, clarinetista, compositor y escritor, en 1967 fue fundador, junto a Armando Romeu de la orquesta Cubana de música moderna y más tarde, con Chucho Valdés, del explosivo, innovador e influyente grupo Irakere. Ganador hasta ahora de nueve premios Grammy en las más diversas categorías colecciona premios y Doctorados Honoris Causa de los que hay que destacar por su relevancia la medalla de la Casa Blanca y las distinciones Guggenheim y Rockeffeller para las artes. Hoy inaugura la XIV edición del festival Jazz en el lago (Atarfe) compartiendo escenario con el proyecto Pocket (Julián Galiardo, Antonio González, Voro García, Marko Lohikar y Xavi Hinojosa) con su homenaje al quinteto que Donald Byrd y Pepper Adams lideraron a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.

El músico Paquito D'Rivera.
El músico Paquito D’Rivera.

Hace tiempo que no sabemos nada de usted en el plano literario ¿tiene aparcada esa faceta que tanto buenos ratos nos ha hecho pasar?

-Bueno, la verdad es que siempre escribo algo cuando tengo algún tiempo disponible. Ahora preparo un libro en forma epistolar, como una especie de carta a un estudiante de música imaginario que tiene dudas en si debe o no seguir una carrera musical. El libro saldrá en inglés y español simultáneamente, pero aun no tengo fecha de lanzamiento.

Une clásico y popular, jazz y canción, folk y clásica…. ¿Es posible?

-Duke Ellington decía que solamente hay dos tipos de música: buena y mala. Y yo todo lo que escuchaba de niño en casa era variado y bueno. Le recuerdo que mi padre fue un saxofonista clásico pero le gustaba mucho la música de jazz, y vivíamos a diez cuadras del Tropicana y mi padre vendía los instrumentos a la orquesta. Asó qUe crecí con todo tipo de música. En casa igual ponía discos de cualquier cosa y yo hasta la adolescencia y igual me daba un mambo que una sinfonía. –

‘¡Oh, La Habana!’ habla de sus innumerables encuentros en la tienda musical de su padre, con Lecuona, Benny Moré, Cachao López y otros pioneros de la música popular cubana.

-Conocí muchísima gente allí, a Chico O’Farrill, Pedrito Knight [esposo de Celia Cruz] y Chocolate Armenteros, que era el amigo más elegante que tenía mi papá, todos ellos iban a comprarle trompetas. Cachao una vez le compró un contrabajo.

Viéndole en cualquier momento en cualquier parte del mundo… ¿Nuestra patria son nuestros zapatos o sigue viendo el Morro del Malecón cada vez que se asoma al Hudson?

-Se puede sacar a un cubano de Cuba, más no se puede sacar a Cuba del corazón de un cubano. Por mucho que los comunistas hayan desguazado y caricaturizado la idiosincrasia del cubano, donde fuego hubo, cenizas quedan, así que algo debe quedar del espíritu de Celia, Martí, Cachao y Bebo en esa Isla.

En su última visita dijo que estaba preparando una ópera cubana, ¿cómo va el tema?

-Efectivamente, la ópera Cecilio Valdés, Rey de LaHabana aún sigue esperando por productores que quieran invertir en ella. El tema es muy actual, tragicómico o mas bien agridulce, como es todo lo cubano desde que nos llegara la liberación hace ya 55 largos años. No pierdo la esperanza de que alguien quiera invertir unas ‘pelas’ en algo divertido.

Dedicó un discos suyo (‘Tropicana night’) a La Habana de mediados del siglo pasado, donde hay cronistas que aseguran que había mil locales con música en vivo.

-No crea que el mambo siempre fue bueno, pero aquella Habana fue una ciudad muy creativa, y los sigue siendo a pesar del comunismo, y no gracias a él. Todavía se producen grandes artistas. Cuba, desde el siglo XIX ha sido una fuente inagotable de grandes artistas, aunque allá sigan tratando de tapar los éxitos de Celia, Bebo, Jorge Bolet, Lecuona, Gloria, Cachao, Lucrecia y tantos nombres exiliados.

¿Se siente cómodo con la denominación de jazz latino?

-El idioma está para comunicar. Ocurre como lo de salsa, que no es más que música cubana actualizada, pero el término es útil . Peor es lo de música clásica: ¿Cómo se puede decir música clásica a un concierto de Stravinski?

Fuente: Granada Hoy

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