En un cuartel de la policía política

UNPACU

La historia que a continuación leerán es simple ficción. Cualquier semejanza con la realidad, les aseguro, no es pura coincidencia.

Una veintena de altos jefes de la tenebrosa policía política del régimen castrocomunista, de todas las provincias de Cuba, se encuentran reunidos, de emergencia, en La Habana. El creciente descontento de la población, manifestado de diversas maneras en medio de la pandemia de la Covid-19 y el agravamiento de la vieja crisis, producto de décadas de pésima gestión económica, alarma a los principales dirigentes del Partido Comunista y estos han dado órdenes precisas a las fuerzas represivas para que eviten a toda costa estallidos sociales.

El Coronel Puerco Malo -la madre hubiese querido bautizarlo en latín, sonaría más o menos así: Porcus Malum-, dirige la reunión:  

 

  • Compañeros, la cosa está mala y la jefatura está muy molesta con todos nosotros. El Ministro [del Interior], no se explica como es que no hemos podido desarticular a todos los grupos contrarrevolucionarios, silenciar a los que escriben para medios de prensa hostiles y en las redes sociales, y mantener en un puño al pueblo ingrato que, en vez de agradecer los esfuerzos de la Revolución, cada día se queja más por la falta de alimentos y otros muchos problemas que tenemos, por culpa del Bloqueo yanqui.
  • Yo le explicaba recientemente al compañero Ministro que hemos avanzado mucho en las tareas que nos han asignado. Hemos sacado del país a un número considerable de elementos peligrosos. Unos, incluso, nos han dado mucho trabajo, hemos tenido que aterrorizarlos como quedaría un niño de 8 años de edad, viendo, solo, en un cuarto oscuro, una película de terror en 3D. Hemos encarcelado a varios de los que más nos preocupan y han sido sustituidos por agentes nuestros que llevan a la contrarrevolución por donde nosotros queremos…
  • Hoy tenemos más periodistas ¨independientes¨, blogueros, y agentes en Facebook, Twitter y You Tube, que en tiempos de Manuel David Orrio y Carlos Serpa Maceira, Vamos muy bien en la manipulación de los llamados Influencers, cada día se van con más bolas falsas. Les colgamos en las redes o les enviamos cualquier video hecho por nosotros y nos potencian a nuestros agentes mientras prestan poca atención a nuestros verdaderos enemigos. Les damos un video de siete años atrás cuyo protagonista hace 6 años es agente nuestro, y lo publican sin pensarlo un instante. Les sacamos un youtuber nuevo y simpático y se enamoran de él como si se tratara de Mahatma Gandhi. No se dan ni cuenta de que a otros por menos que eso, le hemos encarcelado o le hemos dado una buena golpiza y roto tres móviles…
  • Mantenemos a la contrarrevolución desunida, peleándose entre ellos, halándose los pelos, compitiendo como lobos hambrientos por dinero e influencias. Continuamos apropiándonos de abundantes fondos destinados a la contrarrevolución. Solo tenemos que montar un teatro y ya unos cuantos enemigos en el exterior están cayendo en la trampa, y creyendo que ayudan a sus similares, envían sus recursos a nuestros agentes.
  • Mantenemos el tema de los presos políticos bastante silenciado, solo unos pocos hablan de ellos y la mayoría de quienes lo hacen lo hacen muy superficialmente. En cambio, hemos desviado la atención casi por completo para el tema de familias que viven en la miseria. Y aunque esto también nos afecta, nos afecta menos que el incremento de las acciones provocadoras de la UNPACU y las Damas de Blanco. En fin, todos saben que hay mucha miseria, pero miseria hay en todo el mundo y la nuestra es por culpa del Bloqueo. Lo que sí no podemos permitir, es la combinación de las acciones contrarrevolucionarias con la ayuda a los más pobres. Eso fortalece la contrarrevolución. Hacer que el protagonismo lo tengan nuestros agentes u opositores controlados, es vital para el Partido.
  • Todo esto se lo he explicado a los jefes, pero dicen que no es suficiente. Dicen que todavía hay muchos enemigos peligrosos fuera de nuestro control, que no hemos podido quebrar a muchos presos políticos ni sacar del país a contrarrevolucionarios con un creciente número de seguidores, que nos demoramos mucho en neutralizar al creciente número de jóvenes que se suman a actividades políticas y culturales potenciadas por el imperialismo, y que cuando neutralizamos a diez ya hay veinte nuevos. Que cada día ocurren más protestas en las colas por todo el país y que van en incremento las reacciones airadas de ciudadanos contra los abusos de la policía. Si el pueblo les pierde el miedo a las fuerzas del Minint, estamos perdidos…
  • Tenemos luz verde para incrementar la represión, los linchamientos morales, y para impedir a toda costa que ocurran manifestaciones públicas contra la Revolución y nuestros líderes. Tenemos abundante dinero para sacar del país o comprar a los que no podemos intimidar. En la medida en que aumentamos la represión, nuestros agentes en las filas de la contrarrevolución, deben criticar y atacar a los enemigos y a las acciones que más nos preocupan y llamar la atención sobre otras de menor importancia y que mueren con la misma rapidez con que nacieron.
  • Hay que evitar el entendimiento de los verdaderos enemigos de la Revolución. Hay que mantener y aumentar las barreras entre los enemigos de dentro y los del extranjero, hay que evitar que estrechen vínculos los provocadores de dentro con los influencers de fuera. Hay que alimentar y abonar sus egos, sus ambiciones, sus rivalidades y desconfianzas mutuas…
  • En fin, hay que trabajar duro y dejen de estar pensando nada más que en jevitas, en la botella de ron, la caja de cerveza bucanero, la jaba de alimentos y en gasolina para andar de gozadera. Pónganse para la cosa que van a rodar cabezas y no solo de opositores…

Después de otras orientaciones e intercambios entre la jauría del régimen, cada cual regresó a su provincia a repetir a sus subalternos las órdenes recibidas. Pero todos están muy preocupados, la lucha por la libertad, aunque con muchos obstáculos aún, se hace indetenible en la Mayor de las Antillas.

José Daniel Ferrer García

Coordinador General de UNPACU.

 

  

 

 

  

 

  

 

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