Las huelgas de hambre en Cuba se exportan

UNPACU (Unión Patriótica de Cuba)

Alan Gross, un americano, fue condenado a 15 años de cárcel por, presuntamente, fomentar el acceso a Internet libremente en Cuba

Por Javier Larrondo, Representante de la Unión Patriótica de Cuba en la Unión Europea, 9 de abril de 2014.

Alan Gross, un americano que presuntamente estaba ayudando a implantar un servicio de acceso a Internet en Cuba, ha iniciado una huelga de hambre. Ha sido condenado a 15 años de cárcel por, presuntamente, colaborar con una red que pretendía algo de una gravedad sólo comparable al asesinato del Archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, lo que daba lugar a la primera guerra mundial: fomentar el acceso a Internet con la oposición frontal del estado de turno, en este caso un turno que se mantiene por 55 años, en Cuba.

La Asociación de Internautas (AI) que yo mismo colaboré a crear ha tenido mucha más suerte. Víctor Domingo, su Presidente, no ha ido a la cárcel. Tan sólo se ha dejado parte de su salud y energías vitales en conseguir que en España hubiera primero una tarifa plana de acceso, que desde la operadora ONO tuve el privilegio de implantar cuando me llegó la oportunidad, con la colaboración de Víctor y desde luego su inspiración vital, más tarde ilegalizar un abusivo canon musical, mediante el cual se presumía la culpabilidad de todos ante la Ley, algo aberrante pero que le costó mil disgustos y sinsabores que sólo él puede describir, y todo ello entre otras mil batallas de las que no estaremos suficientemente agradecidos tanto los internautas como los negocios en España. En todo el proceso fue descrito como parte del “Clan Rubalcaba”, como me confesaba un altísimo directivo de Telefónica de España en los albores del año 2000. Claro, mientras Rubalcaba estaba en la Oposición. Como ocurre ahora con Rajoy y la disidencia. Antes del Presidente Rajoy, en la disidencia éramos del clan Moragas. El otro día le menté a Jorge Moragas el nombre de la UNPACU y le noté unas ganas terribles de recibir una llamada y ocuparse al teléfono, cosa que no ocurrió, lo cual fue muy desagradable para él. Sentí profundamente haberle incomodado. Pues bien, además de todo lo dicho, a la Asociación de Internautas les fue impuesta una multa judicial en medio de la pelea por el canon contra la SGAE por defender el anonimato de la red de un internauta que se pasó en sus declaraciones en la red contra la SGAE, como defiende el periodista su derecho a no revelar su fuente. Espero que no revisen facebook… todos tenemos mucho que perder.

Pero la AI ha tenido suerte. A Alan Gross le han metido 15 años en un auténtico agujero, y dado que Cuba no tiene ni petróleo, ni aliados realmente peligrosos, y ya no interesa ni a los Estados Unidos, Alan está olvidado incluso de su país. Olvidado no, algunas gestiones hacen… Es sólo que no se trata del Archiduque de Austria, ni nadie quiere iniciar un conflicto con un país que se ha convertido en el país perfectamente descrito en Bananas, una de las obras maestras de Woody Allen: “Desde el día hoy!!! los niños menores de 16 añooos, tendrááánnn… ¡16 años!”. Aberraciones como esa se oyen en Cuba todos los días, y por televisión.

¿Podemos llegar a entender su huelga de hambre?

Hace no muchos meses escuchaba de una muy respetada y querida personalidad cubana que las huelgas de hambre no eran la forma de lucha que debía seguirse para reclamar los derechos humanos en Cuba, ni en las cárceles de Cuba. Lo hacía en frente de una persona que ha sido conocida en el mundo entero por haber realizado algunas de las huelgas de hambre más longevas de la historia de la humanidad, Guillermo Fariñas.

Cuando escuchaba aseverar esto, yo mismo asentía con toda lógica que en efecto no parece la forma de atacar la falta de derechos humanos. En la Unión Patriótica de Cuba no las defendemos. Sin embargo, yo mismo estaba en un error. En el error de siempre, no ponerme en la piel de los demás. No las defendemos antes de que ocurran, pero cuando están en marcha, ¿se les puede entonces dejar solos? No, ¿verdad? Y no lo hacemos. Damos toda la difusión posible, toda la defensa los activistas de la isla por ellos. De no hacerlo, sabemos el desenlace. No queremos otro Wilman Villar Mendoza en nuestras filas, en las filas de ninguna organización pro-democrática en el mundo. Wilman murió tras 50 días en huelga de hambre, desnudo, maltratado, sin vigilancia médica, en una asquerosa celda de castigo. Murió de neumonía, y le trasladaron a un hospital, desde esa celda de castigo, cuando ya era tarde. Tardó horas en morir. Tratamos de darle difusión, y ni así lo conseguimos. Hoy la UNPACU es otra organización, tiene más contactos, miles de militantes, y es más escuchada. Hoy no hubiera muerto Wilman, y quizá se dejó la vida para conseguir una UNPACU que entonces no podíamos ni soñar. Human Rights Watch, en su informe de 2012, describe su muerte de una forma más aséptica, pero igualmente dura: “Wilman Villar Mendoza, de 31 años, murió en la cárcel tras una huelga de hambre de 50 días que había iniciado en protesta por no haber recibido un juicio justo y por las condiciones inhumanas de detención. Había sido arrestado en noviembre de 2011 tras participar en una manifestación pacífica, y fue condenado a cuatro años de prisión por “desacato” en un proceso sumario durante el cual no tuvo representación letrada. Después de iniciar la huelga de hambre, fue obligado a permanecer completamente desnudo en una fría celda de aislamiento. Recién fue trasladado a un hospital pocos días antes de morir

Al salir de aquella reunión, el propio Guillermo Fariñas (“Coco”, para quienes le apreciamos) me contaba que respetaba esas opiniones, pero que no podían dejar de herirle, y que no dijo nada porque, a pesar de todo, comprende que la discusión no tiene sentido. Si no lo vives, no sabes lo que es. Confieso que quedé profundamente afectado.

José Daniel Ferrer también me contaba por entonces que respeta profundamente las huelgas de hambre. “No las promoveré nunca, pero no son criticables, porque cuando uno se siente totalmente abandonado, maltratado por sus conciudadanos hasta la maldad más absoluta, aislado de su familia y seres queridos, obviado por muchos burócratas del mundo que a veces ostentan estatus de poder, y fuera de los circuitos de noticias por no ser noticiable su desgracia, cae en un estado mental que sin duda puede llevar a eso, y a mucho más. Yo lo he sentido en mis carnes. Y todo eso es respetable. Nadie que no haya estado en esa situación puede juzgar la misma sin equivocarse

La verdad es que hay que sentir profunda lástima de Alan Gross. Sólo quería sacrificar parte de su tiempo y esfuerzos en generar mayor acceso a la información en un país donde hasta Internet, el espacio libre por antonomasia entre los medios de comunicación, es objeto de absoluta y total censura. El proxi de acceso a Internet cubano te exige saber tu DNI o pasaporte para acceder, mediante unas claves que indican tu habitación, o tu id de acceso (previa asignación de la tarjeta de acceso a un DNI o habitación) y un aviso de seguridad máxima en tu navegador europeo te dice “Está Ud. accediendo a una red insegura y sus datos de navegación podrán ser observados por terceras partes sin su conocimiento“. Me acuerdo que yo creé en un ISP un proxi similar, pero no para observar la navegación, sino para dar acceso sin contraseña a la red de redes. Sabía perfectamente lo que significaba ese aviso de seguridad. En mi proxi todo el tráfico pasaba por mi máquina, pero era para evitar engorros al usuario, no se guardaba un sólo dato de navegación. Allí en Cuba no, porque me pedían incluso asignar la navegación a mi DNI. Estaba con Víctor Domingo en La Habana, fuimos allí a ayudar a Oswaldo Payá en 2011, y ambos sabíamos que teníamos que hacernos con una tarjeta que perteneciera a otro DNI. Y pedimos un cambio de habitación “fantasma” en el hotel cubano sólo para tratar de escapar a ese control. No sé si lo conseguimos. Muchas de las páginas no aparecían. La de Yoani Sánchez estaba cortada, la de Oswaldo Payá también. Muchas daban error. Incluso las de periódicos y ONG’s reconocidas mundialmente: “la página no existe”.

No sólo desconozco el estado de frustración y tristeza que lleva a una persona a poner en altísimo riesgo su vida como medio de llamar la atención de los seres humanos que le rodean acerca de su desgracia, sino que realmente si lo pienso, jamás quiero saber lo que es sentirlo.

Cientos de cubanos, miles ya, han realizado huelgas de hambre dentro y fuera de las cárceles de Cuba. No son ellos los que deben cambiar. Es el régimen que lleva a un ser humano a hacer eso. No hay mecanismos, no hay posibilidad, no hay comida en buen estado, no hay cama decente, no hay trato humano… Nada le queda a un ser humano en Cuba cuando se encuentra en una situación como la de Alan Gross, Orlando Zapata, Wilman Villar o Coco Fariñas, para sobrellevar el minuto siguiente sin la más absoluta desesperación.

Algunos dicen que en España no hay libertad. Algunos salen a las calles y apalean a los policías, otros marchan en largas manifestaciones. Otros luchan dentro de la farragosa Ley para defender los derechos. La libertad nunca existe con mayúsculas, ni en España ni en ningún lugar del mundo, y la avaricia lucha por defender la falta de la misma. La avaricia del capital, y la avaricia del megalómano, así como la avaricia del que vive con miedo. Dictadores y capitalistas tienen más en común de lo que creen. Pero en España no vemos decenas, cientos de huelgas de hambre al año en nuestras cárceles. Hay sitios bastante peores que España. De hecho, en España vienen los extranjeros y se quedan a vivir, no como en Cuba, a la que van  no pocos para acostarse con jovencitas, pero para volver a su país de origen a vivir.

Alan Gross está en huelga de hambre, como miles en Cuba antes que él. No se trata de que sea americano, que usara fondos del USAID, o que estuviera haciendo algo prohibido. Se trata de que en Cuba a la misma conclusión que Alan Gross llegan miles de cubanos. Creo que requiere la solidaridad de los que amamos la libertad, la justicia y somos humanistas por encima de todo. Aunque su caso sea controvertido, o haya contravenido las leyes de un país cuya Ley se viola por el propio estado constantemente. ¿Debe una persona permanecer en una celda cubana por 15 años por tratar de montar una red de acceso libre a Internet?

Estamos en contra de las huelgas de hambre, pero mucho más de las situaciones que las producen, y en Cuba la situación es límite. Alan Gross nos está diciendo eso, salvando las distancias, como Coco lo dijo en su día, como Wilman Villar dejó su vida por decirlo. ¿Alguno va a verlo como una situación esperpéntica y describirlo como tal? Dios quiera que no le lleven a él a ese punto vital jamás y que, tras ello, encuentre la indiferencia y la mofa ajena.

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