Más allá del #YoNoVoto y del #YoVotoNO

NO a la nueva Constitución de Cuba

Tres opciones. Una muy dañina. El peligro de posturas hemipléjicas y sectarias. La imperiosa necesidad de unir fuerzas, por Cuba, con amor.

José Daniel Ferrer, Santiago de Cuba, 7 de enero de 2019.

El próximo 24 de febrero el régimen tiránico imperante en Cuba llevará a ¨referendo¨ su nueva Constitución. En esencia muy similar a la actual impuesta en 1976, ¨reformada¨ en 1992 y en 2002. Constituciones de tipo estalinista, donde un partido político, el comunista, propiedad de un líder mesiánico o de una reducida casta compuesta por individuos que se consideran los más sabios y capaces y los únicos con derecho a decidir que es bueno y que es malo y que se puede o no se puede hacer.

Basta con leer el artículo 5 de la vieja y de la nueva Constitución para comprender que se trata de más de lo mismo. Las pequeñas variaciones poco importan. Cuando una persona o un partido, están por encima de todos, se vive bajo oprobiosa dictadura. Las leyes solo se aplican según conviene al dictador, y lo que pueda favorecer al pueblo resulta letra muerta siempre que el partido lo decida.

De poco sirve si la nueva Ley de Leyes reconoce ciertas formas de propiedad privada. Bajo tiranía, todo es coyuntural. Ninguna persona de bien, ningún cubano honesto, ningún ciudadano digno, debe apoyar la nueva Constitución. Tampoco la vieja, ni nada que no sea fruto de la decisión del pueblo expresada libre y democráticamente. Requisito que no se cumple en la Mayor de las Antillas hace más de seis décadas.

Otra de las muchas razones para rechazar ambos textos, es la grave falta de respeto a la memoria del Apóstol de nuestra Independencia, José Martí, al ligarlo a individuos (Marx, Lenin y Fidel) e ideologías (socialismo, comunismo) tan contrarias a su pensamiento democrático y liberal.

Sin dudas, el próximo 24 de febrero los cubanos tendremos tres opciones principales. Veamos a continuación lo que cada una de ellas significa:

1) Votar “SÍ” (YoVotoSí) por la Constitución castrocomunista

Esta es la opción de la dictadura, la fórmula de los explotadores, de los violadores de los derechos y libertades fundamentales de los cubanos. Para el pueblo trabajador, para obreros, campesinos, técnicos, ingenieros, médicos, enfermeras, maestras, profesores, estudiantes, amas de casa, creyentes, no creyentes, cuentapropistas y desempleados…, esta es una fórmula muy dañina y apoyarla sería una demostración de irresponsabilidad extrema y, en algunos, hasta de masoquismo crónico.

La dictadura con esta maniobra busca lavar y maquillar ante los ojos del mundo, su viejo y repulsivo rostro. Necesitan decir al planeta: ¨el pueblo aprobó una nueva Constitución que reconoce el derecho a la propiedad privada, bla, bla, bla¨. Necesitan quitarse presión internacional y conseguir capital para su gravemente enferma economía.

Decir Sí en 24 de febrero, es decir sí a las flagrantes y masivas violaciones a los derechos humanos, a la pobreza generalizada, a los salarios miserables, a la crisis del transporte, la vivienda, la salud, y demás males que nos afectan, responsabilidad del partido único que tiraniza a la Nación. Decir sí a la fórmula de la dictadura es renunciar a una vida libre, digna y próspera.

2) “Yo voto NO” (#YoVotoNO) por la Constitución de la dictadura

Esta es la opción defendida por un amplio número de organizaciones opositoras, defensores de los Derechos Humanos y otros integrantes de la Sociedad Civil Independiente tanto dentro como fuera del territorio nacional.

Para entender la importancia del llamado a votar “No”, es necesario conocer a fondo la realidad cubana. Vivimos bajo un régimen que todo lo controla, que es el principal empleador y que tiene muchos mecanismos de coacción para hacer que hasta los cuentapropistas y las personas que viven de remesas enviadas desde el exterior hagan su voluntad por temor a represalias.

Para comprender que el “No” es la opción más práctica, además del argumento anterior, solo hay que tener presente lo siguiente: sí, por ejemplo, el 20% de los electores optan por no ir a las urnas, solo asiste el 80%, un 10% anula la boleta y otro 10% la deposita en blanco, y del 60% del llamado voto válido resultante, un 40% vota por el “Sí” y un 20% vota por el “No”, la nueva Constitución quedaría aprobaba por ese 40% del voto total, que será comunicado como el “67% del voto válido” por el régimen en su propaganda. Esta comunicación, además, no extrañaría a los corresponsales extranjeros de prensa, pues todos los resultados de votaciones en el mundo occidental se presentan con los resultados en relación al voto válido. Si los que se abstuvieron y los que anularon y dejaron las boletas en blanco hubiesen optado por el “No”, éste se elevaría al 60% y la Constitución no sería aprobada.

El escenario es bien distinto con #YoVotoNO incluso con tan sólo un 40% de respuesta, pues la nueva Constitución castrocomunista no sería aprobada con una altísima participación:

#YoVotoNO a la Constitución de Cuba

 

Todos sabemos que ninguna de las tres opciones en juego democratiza a Cuba, pero todos sabemos que el triunfo del “Sí” es el que más conviene a la dictadura, así como el “No” le resultaría el más molesto. Un masivo “No”, sería una contundente derrota para el régimen castrocomunista, aun cuando lo altere o cuando no lo reconozca con posterioridad. Para Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, una masiva participación y mayoritaria votación por el “Sí” es el escenario ideal. Pero ante una amplia asistencia a las urnas que dé lugar a un masivo y contundente “No”, que pueda ser demostrado, o al menos conocido por sus bases de militancia, preferirían una amplia abstención aunque algunos valientes salgan a protestar.

Para la dictadura, que controla todos los medios de difusión masiva y que aun engaña a muchos, sería muy fácil justificar varias decenas de detenciones arbitrarias de ciudadanos que protesten pacíficamente frente a las urnas, alegando que garantizaban así la tranquilidad de millones de electores. Sin embargo, le sería más complejo justificar las detenciones de cientos de ciudadanos que voten por el No y monitoreen el proceso en defensa de su voto y el respeto de los resultados. Reconocemos y defendemos el derecho tanto a protestar pacíficamente contra el ilegitimo referendo como a votar “No” y observar cómo transcurre todo.

Los hay que afirman, sin analizar a profundidad, que bajo dictaduras no se participa en elecciones o referendos. Sólo les recordaré cinco ejemplos muy elocuentes:

1. El 5 de octubre de 1988 en referendo en Chile, triunfó el “No” a Augusto Pinochet con un 55, 99 % contra el 44, 01 % del “Sí”, del total de los votos válidos. El recuento se hizo, de nuevo… sobre los votos válidos. ¿Quién se acuerda de los votos en blanco, nulos y la abstención? Casi nadie, sólo importaron el “No” y el “Sí”.
2. Los resultados de las elecciones de junio de 1989 en Polonia dieron lugar a un gobierno no comunista y al inicio de la democratización de esa nación de Europa del Este.
3. En febrero de 1990 la Unión Nacional Opositora derrotó en Nicaragua al comunista Daniel Ortega.
4. En diciembre de 2005 Hugo Chávez llenó el Parlamento venezolano de diputados oficialistas al no participar la oposición en las elecciones legislativas. De ahí en adelante le fue más fácil radicalizar su proyecto antidemocrático.
5. En diciembre de 2015 la oposición venezolana, a pesar de las trampas del chavismo, propinó una contundente derrota al oficialismo. Esto llevó a Nicolás Maduro a atentar de manera abierta contra las pocas instituciones democráticas que quedaban en la patria de Bolívar y su régimen evidenció a tal punto su autoritarismo que hoy es repudiado por demócratas de todo el planeta.

También algunos argumentan que ir a votar “No” es legitimar el sistema antidemocrático que impera en nuestra patria. Esto no es cierto, no se legitima lo que por su naturaleza es ilegitimo. En todo caso le legitiman quienes voten por el “Sí”. Si participar para decir “No” a la dictadura es legitimarla, cuando usamos un teléfono móvil, por mencionar un ejemplo, para denunciar a la tiranía, ¿estamos legitimando el monopolio estatal ETECSA? Otro error es afirmar que si participas estás obligado a reconocer los resultados. Llamamos a participar a favor del “No”, porque es la variante más práctica para fortalecer nuestra compleja y ya larga lucha por la libertad, pero nadie puede reconocer ningún proceso electoral que no sea verdaderamente libre y democrático, menos aún votando en contra del mismo. Tampoco es razonable decir que votar “No” por la nueva Constitución es aceptar quedarnos con la “vieja”. Un masivo y rotundo “No”, va más allá de la Constitución que se lleva a ¨referendo¨, todo corresponsal extranjero y ciudadano cubano sabe que será un “No” al régimen y a todo lo que este representa.

¿Alterarán el resultado? Sin duda. Pero, ¿cuánto más fácil es introducir 100 boletas con un “Sí” de aquellos que no acudieron, en un momento de simple descuido, que tener que sacar las que contienen un “No” y, tras el recuento de los presentes miembros del partido comunista y con las oportunas órdenes, realizar la sustitución por boletas con un “Sí” ante la mirada de todos los presentes? A nadie le gusta admitir que está cometiendo un crimen, por evidente y por tener que pedir el silencio de todos los militantes. El “No” es más incómodo de alterar. ¿Habrá o no municipios donde a los militantes les alterará hacerlo? Hay que suponer que, en la diversidad natural de las cosas, también la habrá entre los miembros del régimen. Cometer un crimen, y que todos ellos sepan que así lo han hecho, les debilita internamente, les mina aunque ellos no sean conscientes.

3) ¨Yo No Voto¨ (#YoNoVoto)

La abstención, el llamado “boicot”, opción promovida por algunas organizaciones y activistas dentro y fuera de Cuba, en teoría puede parecer para ellos la más valiente y congruente. No estamos de acuerdo con ese argumento. La opción de votar “No”, y defenderlo, es tan valiente como protestar, es más valiente incluso que quedarse en casa (que ya lo es), y tiene su mérito, es positiva. Personalmente la practico hace más de 25 años. Pero lo cierto es que #YoNoVoto, como ya expliqué más arriba, para un buen conocedor de la realidad cubana e internacional no es la opción más efectiva en solitario a menos que, quienes la defienden como única fórmula válida, tengan la capacidad de movilizar, y demostrar que lo hicieron, a más del 50 % de los cubanos con derecho al voto.

Como hemos demostrado, incluso movilizando al 40% de la población a las opciones de #YoNoVoto (abstención, boleta anulada, boleta en blanco), el régimen podría comunicar una amplia ventaja del 67% a favor del “SÍ”, con una participación muy superior a las que se ejercen en los países democráticos (80% de participación):

Resultado #YoNoVoto a la Constitución de Cuba

Ahora bien, de la misma manera que sabemos que los partidarios del #YoNoVoto no van a poder movilizar a esos millones de obreros, profesionales, estudiantes y otros que temen perder lo poco que tienen (si es que algo les queda), los partidarios del #YoVotoNO tampoco podemos pensar que estamos en las mejores condiciones para realizar solos una efectiva campaña por el “No” y monitorear el ¨referendo¨ de manera que podamos mostrar al mundo la farsa y muchas de las violaciones y acciones represivas que seguro ocurrirán. En noviembre de 2017 el Gobierno de Donald Trump cuestionó la legitimidad de las ¨elecciones¨ en Cuba ¨por considerar que las autoridades intimidaron a los candidatos independientes con el objetivo de “evitar” su posible participación¨. La mejor condena es la que se fundamenta en argumentos sólidos.

También sabemos que buenos cubanos defienden la abstención y que no le vamos a convencer de que cambien de postura. De ahí que la propuesta más inteligente es aunar esfuerzos, trabajar juntos, los del #YoVotoNO y el #YoNoVoto, respetando ambas opciones, para demostrar a la dictadura y al mundo, con hechos, con pruebas, con números, que un alto por ciento de cubanos, por ciento que crece de día en día, somos capaces de trabajar unidos y tenemos el valor necesario para demostrar que estamos contra la tiranía y queremos vivir en libertad.

Quienes mantienen posturas hemipléjicas y sectarias criticando y, por tanto, sin respetar el #YoVotoNO, bien por encargo, malignidad o porque no tienen entendimiento alguno, son consciente o inconscientemente muy buenos aliados de la tiranía. También resultan cuestionables ciertos planteamientos de personas que nunca se enfrentaron a la tiranía y hoy se muestran partidarios de posiciones “radicales”, olvidando que millones en Cuba aun sienten el temor que ellos no perdieron hasta encontrarse bien lejos del monstruo que oprime a la nación.

Por amor a Cuba, a la libertad y al respecto de todos los Derechos Humanos, los del #YoNoVoto y #YoVotoNO, y que no pertenecemos al conjunto anteriormente descrito, debemos juntos defender y respetar las opciones del otro, y juntos defender también el derecho de los cubanos de la Diáspora a participar, si así lo desean, en este ¨referendo¨ y en toda cuestión de interés de la Nación. Juntos también debemos reclamar la presencia de imparciales observadores internacionales en todo el proceso que culminaría el 24 de febrero con la ¨consulta popular¨.

Con todos estos esfuerzos no democratizaremos aun a Cuba, pero si nos acercamos al momento en que haremos realidad ese sueño de tantos buenos cubanos y cubanas. Es muy necesario darle esta batalla al régimen y si no le derrotamos, al menos hagamos que su victoria sea pírrica. Este sería un muy útil ejercicio a favor de la unidad imperiosa para alcanzar la Cuba ¨con todos y para el bien de todos¨ qué Martí quería y que tanto necesitamos.

José Daniel Ferrer García.
Coordinador General de la Unión Patriótica de Cuba, UNPACU.

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